Cuando me despierto por las mañanas…bueno, cuando suena el despertador, me encantaría tirarlo lejos y dormir hasta que me apetezca; pero no puedo.
Es un día laborable, en el que además….TENGO QUE LEVANTAR A LOS NIÑOS!!! Y ya…me entran las prisas.
Hay que hacer el desayuno, ventilar, hacer las camas, preparar la mesa, las tostadas, la fruta,…Ufff…ya me agobio yo misma…A ti también te pasa?
Me pongo el piloto automático y ya no hay quién me saque del modo PRISA. Cómo digo muchas veces en los talleres que imparto, parece nuestro apellido.
Subo la persiana a todo correr del cuarto de los niños, que cómo tienen un pegamento especial en las sábanas, tardarán entre 15 y 20 minutos en levantarse…si no es más!!!
Ellos se quedan inmóviles, tengo suerte si alguno se empieza a desperezar antes de los 5 minutos y yo ya, con las tostadas en el tostador y las tazas preparadas…
Les destapo y les dígo venga, venga…que ya es hora de levantarse; vamos que hay que vestirse, desayunar y lavarse los dientes…(Y los míos, se hacen sus camas antes de irse, más trabajo y tiempo)
Nada, como las pelusas que ruedan en las antiguas películas del oeste, ni un alma se manifiesta…
Miro el reloj y comienza la película de terror; oh Díos mio, son las 8:15 ya!!!
Recuerdo que sobre las 9-9:10 tenemos que salir de casa, que entran a las 9:15 a clase y menos mal que vivimos a 10 pasos (literal)
Entonces es cuando… llegan las amenazas; cómo no os levantéis, os voy a echar agua, os quedáis sin desayunar, váis en pijama….¿a qué no lo habíais oído nunca?
Y lo mejor de todo, las tostadas hechas, las tazas con leche calientes y yo, a la desesperada, intentando despegar a los niños de las sábanas.
Menos mal, que el pequeño da señales de vida y se levanta, con un ritmo caribeño, se pone sus calcetines de casa y va al baño…bien!! Un objetivo cumplido!!
Me falta el mayor, que a veces, le cojo directamente en modo excavadora, pero ya no es tan gracioso como cuando era pequeño y lo peor de todo, es que pesa bastante más (más de una vez he pensado, me da el lumbago, cualquier día, moviéndole- De momento no ha pasado 🤞🏼)
Casi las 8:30 y consigo que se sienten en la mesa, qué si tengo menos galletas que mi hermano, que si tengo sed, que si no he ido a mear, que si voy a coger la sudadera de estar en casa…Yo me tomó mi desayuno en 3 minutos, casi cronometrados y ellos jugando, contando el chiste que les contó su aitite/abuelo ayer…y con una tranquilidad pasmosa…Yo ardiendo por dentro y metiéndoles prisa continuamente.
A veces, no acaban ni la leche o las tostadas, porque dicen que no les apetece, sobre todo al pequeño. Y entonces pienso; ¿Cómo vas a ir a clase solo comiendo una galleta y un poco de leche? Se va a desmayar a media mañana.
Y entonces entramos en conflicto para que coma algo más. Que sí, que no, conflicto y mayor retraso en todo. Se ha tirado al suelo, enfadado, se niega a recoger su taza, servilleta, etc… y está más cerrado que una ostra.
Yo aún sin vestir y ya sólo quedan 10 minutos para llegar a las 9. Esto es un infierno, el mayor por lo menos está en el baño, pienso yo, lavándose los dientes.
Llego al baño y está jugando a echar agua en el lavabo a un cocodrilo que ha llevado para jugar.
Entonces pasa…. mis ojos se inyectan en sangre y comienzo a chillar, a dirigir y a exigir que hagan lo que tienen que hacer sin escuchar absolutamente nada…
Ellos quieren cómo hablar; como en las peliculas cuando alguien quiere hablar bajo el agua, pero la otra persona no le entiende y no le llega el sonido…Pues igual.
En modo robot, casi les lavo los dientes yo y les dirijo a su cuarto a vestirse… Hoy váis a ir en pijama y sin el hamaiketako para el cole (almuerzo), porque no te va a dar tiempo a hacerlo…
Conseguimos no sé cómo aún…yo muy agitada, vestirnos todos, sólo poner las zapatillas y salir corriendo, para cruzar dos pasos de cebra y llegar al centro educativo.
Yo con la lengua fuera, ellos también y el pequeño, sigue enfadado. Que añadido no quiere ir al colegio y me monta una pataleta grande en la entrada.
¿Cómo te quedas cuando entran en el colegio y tú te tienes que ir a toda pastilla a trabajar?
Repasas la mañana y ha sido entre desastrosa y horrible. Y entonces te das cuenta; te sientes mal, cómo puedo estar así todas las mañanas: gritando a dos de las personas que más quiero en esta vida, presionándolas hasta enfadarlas…Esto no quiero en mi día a día, pero tampoco sé cómo cambiarlo.
***Comencemos el día de nuevo desde la Disciplina Positiva; algo más corto.
Cómo ya sé que a las mañanas nos cuestan a todos, incluida yo, me pongo la alarma del móvil como unos 45 minutos antes…(15 minutos es para ir preparándome para poder levantarme), para conseguir levantarme 30 minutos antes.
Cómo les mola la música, pongo en el móvil, radio o alexa, una canción movida que nos guste y voy a despertarles. Con cosquillas, cariños, y besitos que siempre gusta…aunque te estén levantando.
Al pequeño, le cojo como una excavadora que le gusta y no pesa tanto y al mayor; le digo ¿quieres que te lleve a burros al baño? No siempre eh, que sólo tengo una espalda.
Vamos al baño, bailando o a cámara lenta que les gusta mucho, lavamos las legañas, nos miramos las caras; cuál tiene la cara de más dormido o con más ojeras…
Luego les digo, chicos, necesito vuestra ayuda para hacer el desayuno mientras se ventilan los cuartos…Y les pongo una tarea, según su edad. Uno unta las tostadas, otro prepara las tazas y pone la fruta o las galletas.
Seguimos bailando y ellos colaborando, contentos, aunque aún tienen sueño.
Activamos la hora del desayuno en la alarma, cuando estamos todos sentados y desayunamos contando los sueños que hemos tenido o diciendo cosas que no deberíamos (ya sabéis, caca, culo…etc… a la orden del día está)
Suena la alarma y es el recordatorio de que la hora del desayuno se ha terminado. Así que el que no ha acabado, tiene que hacer por terminar y se recoge todo entre los que estamos.
Y vuelta al baño, ¿cómo vamos esta vez chicos? Como un elefante o a ciegas,….lo que se le ocurre en el momento a alguno; lo consensuamos y ala…al baño.
Allí entre que cojo el cepillo, le pongo la pasta, tiro la mitad de la pasta; me muerdo la lengua o me marcho 2 minutos y luego vuelvo…Nos tiramos un rato pero vamos bien en tiempo, todos tranquilos y de momento, sin conflictos.
Volvemos haciendo el tren a la habitación, hora de vestirse.
En mi casa, hace mucho que ellos tienen el poder de decisión en lo que se ponen de ropa. No me peleo; a veces me preguntan; ama, ¿hoy pantalón corto?Y le digo, ¿tú qué crees, hace día para pantalón corto? No sé. Pues sal al balcón y ves la temperatura.
Sale y decide, muchas veces, no decide lo que yo quisiera. Me muerdo la lengua.
Se visten solos pero estoy para acompañar y para asegurarme que siguen la rutina. Ya que todo puede ser una excusa para descentrarse: un libro, un muñeco, un juego…
Objetivo cumplido: vestidos. ¿Qué falta por hacer chicos? La cama, preparar el hamaiketako y ropa de gimnasia (en el caso del mayor), poner las zapatillas y listo.
De mientras, voy a prepararme yo e intento estar un poco pendiente de qué hacen las camas…etc..
El mayor me pide ayuda para hacer el bocata y le ayudo. Todo listo y son las 8:45…No me lo creo, sólo faltan las zapatillas, la chamarra y paraguas si hace malo.
Y entonces, me proponen ama, jugando al virus, serpentina, ajedrez, un libro…al juego que en ese momento más les apetezca.
Y les digo, ¡qué bien, hoy tenemos tiempo hasta para jugar! ¿Qué os parece?
Genial, me gusta jugar un poco antes de ir a clase. A mi también les digo yo.
Jugamos un ratito y toca el momento de calzarse, para ir con tiempo también al cole, aunque toque esperar un poco.
Y con ello el conflicto ( que depende el día, hay más conflictos…no os penséis que esto es la panacea); el pequeño, se pone unas zapatillas que según él le roza el pie… y que se puso ayer pero no dijo ni mú.En fin, hoy le molestan y no encuentra unas zapatillas que quiera llevar. Tirado en el suelo, pataleando, chillando e incluso pegándome porque está nervioso y frustrado.
Entonces le digo ¿quieres que te quite el calcetín, te mire si tienes algo y luego ponemos de nuevo la zapatilla por si acaso?
Si, me pone cara de penita. Y hago lo expuesto…Le hago un pequeño masaje en el pie, le pongo el calcetín y le pongo las zapatillas, pero dice que no quiere…y otra vez, vuelve a la “mala” gestión.
Lejos de ponerme nerviosa, porque sé que se va a poner peor y aún tenemos tiempo para llegar bien a clase; le digo que elija otras , que las negras son cómodas y seguro que le quedan bien. Le pregunto que si quiere que se las ponga yo. Me dice que sí; voy diciendo que son muy chulas y vamos hablando de cómo quiere que vayamos al cole.
¿Andando, a burros, por las baldosas de la calle lisas o las rojas?
Conseguimos estar vestidos todos finalmente y salimos de casa. El mayor se despide y se va solo y nosotros vamos por las baldosas rojas como hemos decidido anteriormente, porque el suelo es lava.
Esperamos unos 5 minutos jugando en la entrada y saludando a los compañeros/as y entra con un beso y una sonrisa en la cara. Te quiero amatxu. Y yo, mi vida.
**Esto claramente no ocurre todos los días igual, ni pasan los mismos conflictos, ni siempre mi gestión emocional, ni la de ellos, está igual…
🤔Pero me hace reflexionar: ¿cómo funciono yo ante la presión?, ¿ me gusta estar continuamente con ese sentimiento de presión, de no tener tiempo para hacer las cosas?, ¿siento que así me ven los que tengo alrededor o simplemente me dicen lo que tengo que hacer y ya está?, ¿ te gusta que te ordenen todo el día lo que tienes que hacer?, ¿ cómo te sientes, cuando no te escuchan?…..Y podría enumerar muchas, pero ya es muy largo ya este post…jajaja
Mi última pregunta: piensa que tienes la edad de tu/s hijos/as; ¿qué están sintiendo y pensando con esas experiencias diarias?
Un abrazo y siempre se puede mejorar, tenlo claro. Te acompaño.
